martes, 14 de enero de 2014

Con las patas en el barro

Con las patas en el barro
por Tato Solla 

¿Qué tengo que decirle a la Universidad como artículo primero, como función esencial de su vida en esta Cuba nueva? Le tengo que decir que se pinte de negro, que se pinte de mulato, no sólo entre los alumnos, sino también entre los profesores; que se pinte de obrero y de campesino, que se pinte de pueblo, porque la Universidad no es el patrimonio de nadie y pertenece al pueblo.”
Dr. Ernesto Guevara de la Serna, 1959.

Las universidades del conurbano, como la nuestra, acercan la posibilidad de estudios universitarios a millones de estudiantes que, como nosotros, viven en la periferia de la Capital. Probablemente, sea por la cercanía geográfica o por la posibilidad de cursar carreras con horarios fijos – sin contraturnos –, que estas universidades atraen a estudiantes de una clase a la que los estudios académicos venían siendo negados por décadas. No es casualidad, entonces, que la mayoría de quienes cursan sean la primera generación de estudiantes universitarios de una familia, que trabajen 9 horas o más por día o que provengan de los barrios humildes de este lado de la General Paz, lo cual es sumamente positivo, ya que da oportunidades a pibes que, teniendo que viajar por horas a estudiar a la Capital o mudarse a otras ciudades (sea Córdoba o La Plata) verían vedada su posibilidad de acceder a un título.
Las universidades del conurbano fueron fundadas entre fines de los 80's y, particularmente, durante los 90's la calor de la Ley de Educación Superior (LES) que el FMI le dictó al menemismo. Y esta lógica neoliberal y mercantilista de la educación aún impera en nuestros estudios. Si bien las universidades nacionales son financiadas por el Estado, muchas de ellas reciben subsidios directos de corporaciones transnacionales que operan en nuestro territorio y están surcadas por la lógica y los intereses del capitalismo local, quien pretende que las universidades nacionales – nacionales porque son de todos los argentinos – sean los institutos donde se forman los cuadros profesionales-técnicos para su propio proyecto, alejados de los intereses de la Nación.
Ahora bien, la Universidad Nacional de Tres de Febrero, como bien su nombre lo indica, está ubicada en el municipio del mismo nombre, en el Oeste del conurbano bonaerense. El municipio de Tres de Febrero, en el que viven más de 340 mil habitantes, es, al igual que todos los municipios del conurbano, un territorio surcado problemáticas sociales complejas. Desde el desempleo y el trabajo precario, problemas de inserción educativa o de vivienda se funden con problemas ambientales de contaminación – sea la famosa Johnson & Johnson de Loma Hermosa, las inundaciones en Ciudadela o el fondo del Mercado Central en el Barrio Evita –, droga o violencia familiar. Pero esto no es TN. No nos alarmemos. Tres de Febrero no es la tierra del Hampa.
Todas estas problemáticas sociales y territoriales cotidianas a todos los barrios son enfrentadas por centenares de organizaciones barriales, políticas o sindicales que conviven en el territorio. No es entonces casualidad que convivan bachilleratos populares que luchan por la educación de cientos de pibes que se quedaron afuera de la escuela, con comedores, sindicatos – desde transporte hasta metalúrgicos, desde docentes hasta peajes –, organizaciones barriales políticas, organizaciones vecinalistas, organizaciones religiosas cristianas o católicas o cooperativas de trabajo.
Y ahora la pregunta: ¿cuánto de todas esas organizaciones territoriales que conviven en el mismo territorio tienen llegada a la Universidad? Dicho de otro modo, ¿qué hace la UNTREF por ellos?.
Desde Agrupación Almafuerte creemos que es fundamental que una universidad inserta en un territorio como es Tres de Febrero contemple estas problemáticas y además participe activamente, junto con los actores sociales locales, en su solución. Consideramos que esto se puede – y debe – concretar a través de una clara política de extensión universitaria, que en vez de llevar la universidad a los barrios, traiga los barrios a la universidad. Creemos que es posible crear un Consejo Social dentro de la universidad, en que las organizaciones barriales, sindicales o de cualquier tipo debatan qué es lo que necesitan de la universidad. No nos tenemos que olvidar que en definitiva, esta casa de estudios donde se forman profesionales y técnicos calificados en las más variadas ciencias, también pertenece a todos los otros millones de argentinos que no asisten a ella y particularmente al pueblo de Tres de Febrero.
La solución no está a la vuelta de la esquina, pero si ponemos lo que hay que poner, se acerca un poco más. Tenemos problemas muy severos de contaminación en el distrito y la UNTREF forma Ingenieros Ambientales y Licenciados en Seguridad e Higiene. Hay hartos problemas de inserción y permanencia en las escuelas del distrito y tenemos Licenciados en Ciencias de la Educación, Gestión Educativa y Pedagogía de la Educación Secundaria, además de Profesores de Geografía e Historia. Hay Pymes que están arrancando y que generan cientos de puestos de trabajo, y nuestra universidad tiene Licenciados en Administración para acompañar ese crecimiento.
Estamos convencidos de que todo es cuestión de tener una firme convicción política de que una universidad será Nacional no sólo porque el Estado aporte para su manutención, sino que será verdaderamente Nacional cuando logremos romper las cadenas del mercantilismo educativo al que nos somete la LES, y hagamos de la universidad pública el lugar donde confluyan los intereses y necesidades del Pueblo argentino y de todos los actores sociales que lo componen, para, entre todos, cranear un verdadero Proyecto Nacional. Será, entonces, cuando la universidad sea verdaderamente Nacional.


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