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martes, 14 de enero de 2014

Muntref: Ese museo exótico de Caseros

Uno de los textos que más esperanzas me dio al llegar a la UNTREF fue el del prólogo en los cuadernillos celestes del ingreso. Allí se describe la misión de nuestra universidad como medio para impulsar el desarrollo en un territorio necesitado de profesionales en la industria, educación, salud, cultura, etc.
Es en ese marco que se inscribe el MUNTREF, el museo de nuestra universidad, dedicado a las artes plásticas, cuya programación y presentación de artistas está al mismo nivel o más que otros similares, con el beneficio del acceso público y gratuito de estudiantes y vecinos de Tres de Febrero quienes difícilmente accederíamos a una oferta similar sin viajar al extranjero. Bien ahí. Sin embargo me pregunto si el MUNTREF está cumpliendo con las expectativas de un museo universitario, de constituir además, un área de práctica e investigación de la comunidad estudiantil, y como otros similares en el país y el mundo, retribuir con servicios al campo local de las artes.
La institución MUSEO como se conoce hoy día, tiene varias funciones aunque esencialmente es un dispositivo de selección, por lo tanto, ideológico, empleado para educar, preservar, y legitimar. Lo que exhibe un museo ES LO QUE ESTÁ BIEN, lo legítimo, lo que alguien supone que debe ver la gente según un sentido particular, EL SUYO.
Tal es el poder de este dispositivo que junto a otros como la crítica especializada, la prensa y demás actores del campo cultural, son los que legitiman al artista. Convengamos que un artista por más genial que sea, si no recibe el toque mágico de la legitimación, seguirá exponiendo su obra en bares y centros culturales barriales anónimos.
Analizando la programación y actividades de nuestro museo notamos que replica el modelo clasista de cultura dominante que busca instalarse en la periferia como faro de la verdad, es decir, sin demasiadas explicaciones nos traen a los maestros de la pintura que por lo general se formaron en Europa y retornaron al país con cierto halo misterioso adquirido en el taller de alguien o haber compartido un café con Picasso, cuando en nuestro país hay talento de sobra y mentes jóvenes y brillantes para desarrollar los aspectos teóricos para brindarles a esos y a toda América Latina, cuestiones éstas que serían una verdadera democratización de la cultura.
Consecuencias de esta política se pueden verificar analizando la asistencia del público, constituido por las minorías especializadas de siempre, un flujo constante de alumnos de escuelas primarias públicas y un porcentaje muy bajo de la comunidad estudiantil.
De las veces que pregunté a compañeros de otras carreras si habían visitado las distintas muestras, me han contestado que no entienden ni les interesa el arte Lo que es indicativo de las falencias en la educación formal y pública que cargamos los habitantes de esta región de Buenos Aires, ya que la educación está íntimamente ligada a las necesidades y prácticas culturales, que no se soluciona con que nos pongan delante de una obra,  al contrario, eso alentaría, según Bourdieu, el sentimiento de sentirse “fuera de lugar” por no poseer los códigos necesarios para descifrarla. Sería interesante realizar una encuesta en las escuelas que visitan el MUNTREF para ver qué opinan los alumnos.
Este modelo actual de museo refuerza el principio que cita Bordieu[i] donde el habitus de clase obrera se define por la elección de lo necesario, de lo útil, de lo funcional, de “lo hecho para ellos”; del que se sigue el principio de conformidad donde la tendencia es revestirse de acciones propias del pequeño burgués para crear su propio “universo  cerrado” en el que encaja perfectamente el concepto de tradición como ese terreno seguro que le ha sido asignado por la ideología dominante.
Esta depreciación del arte en nuestro territorio no nos debe sorprender dado que existe una ponderación de la cultura de masas y el presupuesto de ser patrimonio de un sector social cuando en realidad es mucho más vulnerable a las pujas del mercado. Esta interpretación de marcadores de clase está alentada por algunos sectores populistas que ponderan expresiones artísticas por fuera de los museos como garantía de popular aunque sean disparatadas o vacías de contenido.
La existencia de un museo universitario en nuestro partido es un privilegio que debería ser aprovechado en todo su potencial. Citamos el Museo de la Universidad de Alicante que dice en su web: “La principal misión que afronta el MUA es convertirse en un espacio de dinamización cultural, aprendizaje, encuentro y confrontación, que permita acercar la innovación y experimentación propia de la esfera universitaria y del arte contemporáneo a toda la sociedad. En este sentido, el museo se constituye en socializador de conocimiento y vehículo de activación de la vida cultural de la comunidad”
Veamos también, el caso del museo de la Universidad Nacional del Litoral, con su actividad repartida entre muestras y capacitación, o el Museo Universitario de Arte de la Universidad Nacional de Cuyo y sus áreas de investigación y catalogación del patrimonio local.
Un museo de esas características sería un importante campo de práctica no solo para la profesionalización sino también para cubrir las necesidades de prácticas profesionales e investigación que venimos reclamando los alumnos de Gestión del arte y la cultura, y un lugar de capacitación teórica para los artistas.
Democratizar el arte no es como tantas veces escuchamos decir a nuestro rector, el Lic. Aníbal Jozami, transplantar una muestra y ya, para convertir este en un museo exótico como es percibido en la territorialidad, sino dar las herramientas y conocimientos para que el ciudadano elija qué artistas ver, retribuir el esfuerzo de una comunidad con investigaciones en el campo del arte para que sus artistas sean competentes, capacitar docentes de plástica para que sus alumnos elijan sus consumos culturales.
Seguir con el presente esquema de trabajo es tan inútil y costoso como traer a Justin Biever al playón municipal y no conocer las bandas de pop zonales con todas las implicancias económicas y subordinación cultural que imaginemos.
Aníbal Rodríguez Pées Labory
Artista plástico, docente, alumno de la Lic. De Gestión del arte y la cultura.
www.anibalpeeslabory.com.ar




[i] “La distinción. Criterios y bases sociales del gusto”. P. Bordieu, 1998.

Carta abierta y conflictiva a mis compañeros de la carrera

Carta abierta y conflictiva a mis compañeros de la carrera.
Con un espíritu crítico y evaluativo sobre el año que esta por finalizar, he decidido escribir en esta edición de la “3era comunicación” una carta a mis compañeros y compañeras de la carrera para plantear problemáticas  de la profesión y de nosotros como estudiantes  de Gestión del arte y la cultura.  En otras palabras, hoy quiero hablar sobre lo colectivo; Sobre lo que nos une, sobre lo conflictivo y sobre lo profesional.

Siempre es bueno hacer evaluaciones y ser crítico, mas aún, cuando se nos viene encima el fin de año. Y quisiera comenzar esta carta hablando de la distinción de la cual nos valemos a la hora de escribir monografías y parciales domiciliarios: surgen preguntas como; ¿qué es un gestor cultural? ¿qué nos distingue como profesionales del campo de la cultura? ¿qué sabemos nosotros como gestores que un antropólogo, un sociólogo o cualquier profesional de las ciencias sociales no sabe? ¿qué objetivos tenemos como profesionales y que aportes hacemos al campo de la cultura? ¿qué labor diferencia a un gestor de otros profesionales de la cultura? ¿qué hacemos nosotros para contribuir a estas y otras tareas y desafíos? Más aún; ¿qué esfuerzos hacemos por generar un conocimiento que nos distinga del resto?

Yo no tengo la respuesta a estas preguntas pero si les aseguro que son cuestiones que rondan por mi cabeza constantemente, y que más de alguna vez surgen en alguna charla de pasillo con algún otro interesado en el tema. La única respuesta clara que tengo ante estas problemáticas es que hay mucha ambigüedad en nuestra profesión, y que peor aún, no hay una salida clara o concreta a las mismas. Les aseguro que si hacemos un catastro y le preguntamos a cada uno de los cursantes de la carrera: ¿qué es un gestor cultural? Por hacer la pregunta fácil y sencilla, habrá tanta diferencia y distinción en la respuesta como compañeros que respondan la pregunta.

Un medico se dedica a estudiar anatomía, química, biología, histología, entre otros muchos “saberes” mas, con el fin de diagnosticar y posteriormente darle solución a una síntoma/enfermedad determinada del cuerpo humano. Lo mismo hace un abogado; estudia el derecho constitucional, comercial, administrativo, los derechos humanos, los derechos civiles, con el fin comprender los marcos legales y así poder defender causas individuales y/o colectivas.  En la sociología pasa igual; se estudian los fenómenos sociales a partir de un método de investigación científica  con el fin de diagnosticar cuantitativa y cualitativamente, y de forma empírica, un determinado hecho social.  Y así, podríamos estar sucesivamente describiendo los saberes y los objetivos de muchas otras profesiones que ya tienen las cosas medianamente claras. Sin embargo, la pregunta del millón es: ¿Y nosotros qué? ¿Qué sabemos que los demás no saben? ¿Qué objetivos tenemos como profesionales? ¿Qué somos?

Nuestra profesión es muy nueva y es comprensible que todavía estemos en un proceso de definición de nuestros saberes y de nuestros objetivos, pero ¿Hasta cuando? Hay que reconocer que hemos estado viviendo en una pasividad terrible; en un estado de conformismo y de acomodamiento digno de los grande políticos asegurados en los puestos de privilegio; hay que decirlo, no estamos a la altura de las circunstancias; nos hemos dormido en los laureles. Eso es lo que pienso.

No somos conscientes de que nadie, pero absolutamente nadie, ni “Goku”, nos va a sacar de estos problemas. Y peor aún, no sabemos que esto constituye una crisis grave para nuestro futuro laboral. Yo les quiero preguntar queridos compañeros y compañeras, con euforia; ¿Quién carajo va a querer contratar a un profesional que no sabe quién es,  que no tiene objetivos claros y que no se diferencia de otros profesionales porque no genera conocimiento propio o por lo menos que no llega a consensos sobre los mismos? Yo creo que NADIE. Si tenemos problemas de salida laboral compañeros y compañeras, es en gran parte, culpa de nosotros.

La verdad es que yo no quiero, y me imagino que muchos de ustedes, trabajar toda la vida dando visitas guiadas o en algún otro puesto destinado a prácticas laborales. Creo que nuestra profesión tiene un potencial gigantesco y tenemos la responsabilidad de ocuparnos de las problemáticas que otros profesionales no han podido solucionar. Estoy pensando en las ciencias sociales quienes han hecho un trabajo maravilloso y arduo de diagnosticar y de retratar la realidad, pero han hecho muy poco por cambiarla. Esa tarea más política está vacante  (porque las clases políticas de la región no han podido, les quedo grande el poncho). Tenemos el desafío de utilizar las herramientas que las ciencias sociales nos dan y trabajarlas para cambiar la realidad. Es como si las ciencias sociales fueran un brazo que termina antes de comenzar la mano; esta mano la tenemos que dibujar nosotros compañeros.

Esa puede ser un diferencia que nos otorga valor. Las ciencias sociales investigan y estudian el campo y nosotros lo trabajamos. ¿Por qué seguir investigando si ya hay otros que lo hacen y estudian en profundidad para poder hacerlo? Creo que debemos saber investigar porque es una herramienta necesaria, pero no debe ser un objetivo, ni la actividad que nos deba distinguir.  Somos trabajadores de la cultura y en la cultura. Es una actividad práctica, técnica y política, y debemos generar saberes y conocimientos para potenciar estas características. Pero no; seguimos evitando la tesis (por ejemplo) y esperamos que nos den un tema para desarrollarla.

A propósito de “políticas” creo que nuestro trabajo es en torno a las políticas culturales y cuando me refería a lo de conocimientos técnicos, me refiero a que debemos discutir sobre que técnicas son las nos permiten trabajar en torno a la realización de políticas culturales. Porque eso hacemos, políticas culturales. No creo que debamos hacer un festival, ni un encuentro, ni una muestra, ni cualquier actividad de desarrollo local o internacional, sino esta enmarcada en una política cultural. Los encuentros, festivales o cualquier actividad no son un fin en si mismos, sino que son las técnicas por las cuales podemos hacer efectiva una política cultural determinada. A eso es lo que me refiero con técnicas. El sociólogo utiliza una técnica de investigación porque se dedica a investigar la realidad. Nosotros utilizamos técnicas para poder desarrollar políticas culturales.  Repito, las técnicas serían los encuentros, los talleres, los festivales, las muestras, exposiciones, ferias, así como también, los presupuestos, los diseños de proyectos, las técnicas de evaluación, las técnicas de organización, las técnicas artísticas,  de motivación, de estrategia,  y un largo etc. Ese, creo, debe ser nuestro conocimiento y por ahí tenemos que desarrollar nuestro saber.

Creo que nuestro desafío como estudiantes de gestión del arte y la cultura es poder consagrar un conocimiento y un saber que nos distinga del resto de los profesionales de la cultura, pero antes de todo eso, tenemos el desafío de organizarnos y de trabajar en comunidad

Dos  alumnos de la carrera de Diseño de la Universidad de Mar del Plata hace casi quince años tenían inquietudes sobre su carrera y decidieron armar una jornada para discutir, entre los mismos estudiantes y los profesores, más algún invitado, sobre cuestiones básicas del Diseño. Hoy esa jornada se llama Trimarchi, uno de los congresos de diseño mas importantes del mundo. ¿Y nosotros que? Con suerte nos reunimos a discutir problemas de la carrera una vez cada dos semanas en una asamblea de cuatro gatos locos. Ojo, celebro esas instancias y las festejo, pero no es suficiente. Parece más la última piña de un boxeador a punto del K.O que una asamblea estudiantil. ¡Compañeros necesitamos más!

Necesitamos reunirnos y organizarnos entre nosotros para no decaer, para crear y para mirar el futuro estudiantil y profesional de forma colectiva. Somos una de las pocas carreras de licenciatura de gestión cultural de Latinoamérica y nadie nos conoce. Estamos viviendo en un contexto de privilegio porque estamos transitando el momento en donde se están forjando las bases de una profesión,  que tiene un potencial tremendo y además tiene la responsabilidad y como  desafío, o uno de ellos, de producir cambios en la realidad social y cultural.

Es necesario que el 2014 sea un año de trabajo en conjunto y en comunidad. Es necesario que dejemos de lado los problemas infantiles de si estamos con el “Centro de alumnos”” o con “Santa Conciencia”, o bien, si el área de Desarrollo de fondos del proyecto de Lenguajes IV hizo bien la tarea. A esta altura del partido esas cosas no deberían generar problema. En buen argentino, esas cuestiones son “pelotudeces” al lado de las tremendas tareas que tenemos. Además, tenemos compañeros y compañeras que trabajan en condiciones laborales “problemáticas” por llamarlo de una forma amable. ¿Porque no trabajamos así no nos importa? Hoy son algunos, mañana podemos ser todos. Si no nos cuidamos nosotros, nadie lo hará.

Hay que fortalecer la actividad de la asamblea con mesas de trabajo entre alumnos y profesores; hay que crear instancias anuales de reunión entre nosotros, otros estudiantes del campo, profesionales destacados y profesores de aquí y de toda Latinoamérica; tenemos que distinguirnos como profesionales y porque no, como profesionales de la UNTref: ¡Hay que crear valor queridxs!. Hay que generar las condiciones para que ir a la facultad no sea un suplicio y para que la mochila no se haga cada vez mas pesada. Y no me digan que eso no sucede. 

Este último tiempo he hablado con muchos de ustedes y hay muy buenas ideas dando vueltas. Hay muchas capacidades rondando el ambiente y personas “a toda raja” (pregúntele al oráculo que significa) que pueden colaborar a que la tarea de apoyarnos entre nosotros se pueda lograr. Hay que potenciarnos a nosotros mismos y generar condiciones para que nos podamos desarrollar. ¡Ah, por cierto, ya se me olvidaba! Un de nuestros objetivos como profesión debe o puede ser “el desarrollo” (a esto lo dice el libro “gestión cultural para el desarrollo”). Algo así como: los gestores creamos y aprendemos técnicas para generar políticas culturales con el fin de producir desarrollo comunitario, local, regional o internacional. ¿Que tul? Hay que ampliar el campo de trabajo compañeros

Ojala les haya movido alguna parte del arbusto, porque mi intención es generar debate. Si es necesario putearnos, será así, pero es mejor así a no mirarse las caras y no reflexionar sobre nosotros mismos. 


Espero que este año que viene podamos solucionar las cuestiones básicas como para que en la reunión familiar del domingo, podamos responder a la pregunta del tío: ¿Qué es un gestor? ¿Qué hace? ¿De qué trabaja? Si no podemos responder con facilidad, es porque no nos hemos puesto de acuerdo y porque hemos sido unos flojos. Eso es lo que pienso. 

Con las patas en el barro

Con las patas en el barro
por Tato Solla 

¿Qué tengo que decirle a la Universidad como artículo primero, como función esencial de su vida en esta Cuba nueva? Le tengo que decir que se pinte de negro, que se pinte de mulato, no sólo entre los alumnos, sino también entre los profesores; que se pinte de obrero y de campesino, que se pinte de pueblo, porque la Universidad no es el patrimonio de nadie y pertenece al pueblo.”
Dr. Ernesto Guevara de la Serna, 1959.

Las universidades del conurbano, como la nuestra, acercan la posibilidad de estudios universitarios a millones de estudiantes que, como nosotros, viven en la periferia de la Capital. Probablemente, sea por la cercanía geográfica o por la posibilidad de cursar carreras con horarios fijos – sin contraturnos –, que estas universidades atraen a estudiantes de una clase a la que los estudios académicos venían siendo negados por décadas. No es casualidad, entonces, que la mayoría de quienes cursan sean la primera generación de estudiantes universitarios de una familia, que trabajen 9 horas o más por día o que provengan de los barrios humildes de este lado de la General Paz, lo cual es sumamente positivo, ya que da oportunidades a pibes que, teniendo que viajar por horas a estudiar a la Capital o mudarse a otras ciudades (sea Córdoba o La Plata) verían vedada su posibilidad de acceder a un título.
Las universidades del conurbano fueron fundadas entre fines de los 80's y, particularmente, durante los 90's la calor de la Ley de Educación Superior (LES) que el FMI le dictó al menemismo. Y esta lógica neoliberal y mercantilista de la educación aún impera en nuestros estudios. Si bien las universidades nacionales son financiadas por el Estado, muchas de ellas reciben subsidios directos de corporaciones transnacionales que operan en nuestro territorio y están surcadas por la lógica y los intereses del capitalismo local, quien pretende que las universidades nacionales – nacionales porque son de todos los argentinos – sean los institutos donde se forman los cuadros profesionales-técnicos para su propio proyecto, alejados de los intereses de la Nación.
Ahora bien, la Universidad Nacional de Tres de Febrero, como bien su nombre lo indica, está ubicada en el municipio del mismo nombre, en el Oeste del conurbano bonaerense. El municipio de Tres de Febrero, en el que viven más de 340 mil habitantes, es, al igual que todos los municipios del conurbano, un territorio surcado problemáticas sociales complejas. Desde el desempleo y el trabajo precario, problemas de inserción educativa o de vivienda se funden con problemas ambientales de contaminación – sea la famosa Johnson & Johnson de Loma Hermosa, las inundaciones en Ciudadela o el fondo del Mercado Central en el Barrio Evita –, droga o violencia familiar. Pero esto no es TN. No nos alarmemos. Tres de Febrero no es la tierra del Hampa.
Todas estas problemáticas sociales y territoriales cotidianas a todos los barrios son enfrentadas por centenares de organizaciones barriales, políticas o sindicales que conviven en el territorio. No es entonces casualidad que convivan bachilleratos populares que luchan por la educación de cientos de pibes que se quedaron afuera de la escuela, con comedores, sindicatos – desde transporte hasta metalúrgicos, desde docentes hasta peajes –, organizaciones barriales políticas, organizaciones vecinalistas, organizaciones religiosas cristianas o católicas o cooperativas de trabajo.
Y ahora la pregunta: ¿cuánto de todas esas organizaciones territoriales que conviven en el mismo territorio tienen llegada a la Universidad? Dicho de otro modo, ¿qué hace la UNTREF por ellos?.
Desde Agrupación Almafuerte creemos que es fundamental que una universidad inserta en un territorio como es Tres de Febrero contemple estas problemáticas y además participe activamente, junto con los actores sociales locales, en su solución. Consideramos que esto se puede – y debe – concretar a través de una clara política de extensión universitaria, que en vez de llevar la universidad a los barrios, traiga los barrios a la universidad. Creemos que es posible crear un Consejo Social dentro de la universidad, en que las organizaciones barriales, sindicales o de cualquier tipo debatan qué es lo que necesitan de la universidad. No nos tenemos que olvidar que en definitiva, esta casa de estudios donde se forman profesionales y técnicos calificados en las más variadas ciencias, también pertenece a todos los otros millones de argentinos que no asisten a ella y particularmente al pueblo de Tres de Febrero.
La solución no está a la vuelta de la esquina, pero si ponemos lo que hay que poner, se acerca un poco más. Tenemos problemas muy severos de contaminación en el distrito y la UNTREF forma Ingenieros Ambientales y Licenciados en Seguridad e Higiene. Hay hartos problemas de inserción y permanencia en las escuelas del distrito y tenemos Licenciados en Ciencias de la Educación, Gestión Educativa y Pedagogía de la Educación Secundaria, además de Profesores de Geografía e Historia. Hay Pymes que están arrancando y que generan cientos de puestos de trabajo, y nuestra universidad tiene Licenciados en Administración para acompañar ese crecimiento.
Estamos convencidos de que todo es cuestión de tener una firme convicción política de que una universidad será Nacional no sólo porque el Estado aporte para su manutención, sino que será verdaderamente Nacional cuando logremos romper las cadenas del mercantilismo educativo al que nos somete la LES, y hagamos de la universidad pública el lugar donde confluyan los intereses y necesidades del Pueblo argentino y de todos los actores sociales que lo componen, para, entre todos, cranear un verdadero Proyecto Nacional. Será, entonces, cuando la universidad sea verdaderamente Nacional.


Lo que el encuentro nos dejó

El cuarto encuentro de Santa Conciencia realizado el pasado 9 y 10 de noviembre en el ECUNHI (Ex ESMA) tuvo como protagonistas a las 1000 personas entre los cuales podíamos encontrar niños, jóvenes, adultos y abuelos. Había más de 50 actividades para elegir entre charlas, talleres, música en vivo, todo embebido en la temática latinoamericana.

El encuentro se desarrolló en el espacio para la Memoria y los derechos humanos, cuestión fundamental para el análisis post-encuentro, ya que es un lugar que tuvo un rol fundamental en la última dictadura cívico-militar de la historia Argentina. Esta dictadura junto a tantas otras que se estaban desarrollando en Latinoamérica, estaban comandadas por el plan Cóndor. Éste estaba preocupado y ocupado de desarrollar dictaduras militares en distintos países de Latinoamérica. Por este motivo, es que el lugar jugó una participación protagónica en la simbiosis con las actividades programadas por el encuentro. El público en general estaba muy emocionado. Había dos motivos que los sensibilizaba intensamente. Por un lado, la frialdad del lugar, con toda la carga de información histórica que muchos tienen, y por el otro, lo agradable que se sentían con todo lo que se ofrecía desde la propuesta del encuentro para reflexionar y celebrar la identidad latinoamericana. Para todos los colectivos y organizaciones que formamos parte de esta propuesta era todo un desafío la programación, la logística, la difusión y todas aquellas tareas que requiere una actividad de tal magnitud. Para lograr los objetivos, nos organizamos de forma tal que podamos hacerle frente a la idea de lo grande, de lo latinoamericano. Y lo conseguimos. Seguimos creciendo en la diversidad. ¿Y qué es la diversidad? Es entender que hay otro distinto a mí, a mí como sujeto cultural. La identidad Latinoamericana está caracterizada por la diversidad. Debemos verlo como algo riquísimo, que nos potencia. Esto es lo que busca el encuentro de Santa Conciencia y creo que se ha logrado, reflexionar y celebrar nuestras culturas de forma colectiva en la diversidad. El encuentro es un instrumento, una herramienta, una excusa, para todo este intercambio cultural. Tuvimos el agrado de recibir a un ballet de Colombia y a compañeros del Uruguay. Ambos vinieron especialmente para el Encuentro y esto nos llenó el pecho de emoción. Desde mi punto de vista, ya que al momento de escribir esta nota la evaluación colectiva no se ha llevado a cabo, el encuentro fue un éxito. Y digo esto, porque el encuentro es una pequeña porción de la propuesta integral de Santa Conciencia, que en sus objetivos a largo plazo busca la construcción de estos encuentros de forma simultánea en distintos países del continente para mostrarnos a nosotros mismos que latinoamericana vive, late, ríe y llora, sangra y se cura, tiempla y se aquieta, se expande y se contrae. Porque Latinoamérica es diversidad, lo que la vuelve sublime e infinitamente intensa. La propuesta de trabajo para la integración latinoamericana a la que hemos llamado Santa Conciencia nos demuestra que tenemos que seguir trabajando para el intercambio cultural, que debemos reflexionar de forma colectiva sobre nuestras identidades. El encuentro es una buena herramienta para este trabajo, seguiremos trabajando en este sentido, porque hay muchos elementos que nos unen, pero hay uno fundamental, la fuerza indiscutible que tienen los pueblos de nuestro querido continente para sobrevivir al exterminio y colonialismo occidental e imperialista a lo largo de la historia. Santa Conciencia no cree en mentes brillantes, sino, en la brillante interacción de las mentes. Trabajemos para poner nuestra creatividad y convicción militante para seguir construyendo la identidad latinoamericana en la diversidad y de forma colectiva. Este es el sentido del Encuentro de Santa Conciencia.

¿por qué debatir su estatuto?

POLÍTICA UNIVERSITARIA
CENTRO DE ESTUDIANTES ¿por qué debatir su estatuto?

por Tato Solla (@TatoSolla)
Antes de contestar la pregunta que dispara este artículo – y como toda historia – hay que comenzar por el principio. Antes de discutir un estatuto primero repasemos lo primero, la institución en si, el Centro de Estudiantes (CE).
Entonces, ¿qué es un centro de estudiantes?
Toda Universidad, al menos las Nacionales, tienen una instancia institucional que media entre los intereses y necesidades de los estudiantes (problemas sencillos como de cursadas, materias, horarios u otros más complejos) y el Rectorado y autoridades. Esta instancia es el CE. Un centro de estudiantes está compuesto por alumnos de la institución que, organizados en una fuerza política (agrupación), sea ésta de filiación partidaria, autónoma o un frente, son electos por medio del voto en elecciones en las que tienen participación todos los estudiantes. Quienes conforman las agrupaciones políticas universitarias lo hacen en pos de llevar adelante e impulsar en la vida institucional de la Universidad las inquietudes, necesidades y problemas de aquellos a los que representan, hacer las gestiones para que se lleven a cabo y se solucionen, impulsar programas y actividades de interés para la comunidad, preocuparse por la cursada, etc.
El centro de estudiantes, así como cualquier institución o instancia que medie entre partes (estudiantes y conducción de la Universidad) se rige por un Estatuto o marco, que regula su funcionamiento.
Ahora si. Vamos a lo que vinimos. ¿Por qué debatir el estatuto del CE?
Debatir el estatuto del CE es debatir el funcionamiento del CE, el para qué y el cómo debe funcionar. Es decir, cómo lograr que ese espacio que está ahí, inerte, que para la mayoría pasa inadvertida y no se referencia ante los estudiantes como herramienta de solución de conflictos, sea funcional a los estudiantes, sus intereses y problemáticas. Y sea representativo de la voluntad de la mayoría de los que cursamos en la UNTreF (dato: a las dos agrupaciones que se tienen cargos en el actual CE las votaron unos 2000 estudiantes sobre un padrón de 7000)
Repasándolo brevemente, el estatuto dice, entre otras cosas, que el CE es el “único órgano representativo de los estudiantes de la UNTreF” (art. 1ro), que es autónomo (art. 2do), que representa a los intereses de todos los estudiantes ante las autoridades y velar por la igualdad de oportunidades de todos los estudiantes (art. 3ro, I y II). Así mismo, este estatuto promueve la participación activa de los estudiantes en las asambleas del CE.
Nada mal hasta acá, ¿verdad?
No obstante, leyéndolo en profundidad, nos encontramos con problemas serios. Por empezar, aparte de haber un presidente y un secretario general, el CE está compuesto por once secretarios entre los que se encuentran prensa, organización, extención, finanzas, etc (art. 8vo). Pero no hay representantes por carreras.
No hay mención alguna respecto de la transparencia en la gestión de las cuentas del CE, que maneja fondos y becas, con plata que baja la Universidad (art. 22).
Si bien el estatuto habla a cerca de las asambleas en que pueden (y acaso deberían) participar todos los estudiantes (art. 26), estas nunca son difundidas como debieran (26.3), si es que se hacen. O bien pueden ser exigidas por los estudiantes, por fuera de la agrupación que conduzca el CE (art. 27).
A modo de cierre, convocamos a todos los estudiantes de la UNTreF y a las otras fuerzas políticas a debatir el estatuto del CE, que no es otra cosa que debatir y pensar el para qué un CE y el cómo debe funcionar, para, finalmente, pensar el quién debe conducir.

Del Barrio para la Universidad

Del Barrio para la Universidad


El puntapié inicial para la creación del espacio Almafuerte Extensión Untref fue la visualización del siguiente problema, la poca conexión que tienen los ámbitos universitarios con el barrio, el hecho de no pensar como importante la inclusión de los sectores barriales en los ámbitos “académicos”, cuestión verdaderamente importante, cuando se trata de construir una educación popular. Una educación  que no responda siempre a los mismos intereses, que históricamente han ninguneado a los estudiantes trabajadores y formado los mismos, en pos de intereses profundamente antipopulares.  Es decir, no solo podemos quedarnos en brindar talleres por fuera de la universidad, hay que llevar esos mismos talleres adentro y sobre todo de manera gratuita con acceso para todos, generando un ida y vuelta y que el espacio, entre los ámbitos mencionados, no exista más.
A raíz de esta visualización, comenzamos a pensar como llevar a cabo la apertura de este espacio. En principio tuvimos que conseguir el espacio físico, que gracias al compañero Carlos Galarce y su Colectivo Transformador, pudimos resolverlo rápidamente. Carlos venia laburando el barrio de Villa Herminia en Ciudadela, desde hace años, tanto los problemas de adicción de los pibes  como abriendo talleres de oficio. Y apenas le comentamos la idea, no tuvo vacilaciones para sumarse. Rápidamente  en el mes de Julio realizamos una peña, inaugurando en la plaza de Villa Herminia, el espacio articulado con Colectivo Transformador. La convocatoria fue más que exitosa. A partir de ese momento comenzamos a relevar las necesidades del barrio y ver que era prioritario.
Hoy en día, con la ayuda de todos los compañeros que voluntariamente quisieron realizar su aporte, vamos levantando el lugar, armando los talleres, buscando quien nos de una mano en  apoyo escolar y sobre todo en la formación de un espacio donde se brinde Educación Popular. Desde este lugar convocamos a todos los que quieran sumarse en algo que es imprescindible como la inclusión del barrio en la Universidad.
Como trabajadores-estudiantes que somos, confiamos en la organización y creemos en que la brecha debe quebrarse. Siempre de abajo hacia arriba. Porque como dijo Rodolfo Walsh ““Un intelectual que no comprende lo que pasa en su tiempo y en su país es una contradicción andante y el que comprendiendo no actúa tendrá un lugar en la antología del llanto pero no en la historia viva de su tierra”.

4to Encuentro La Niña, La Pinta y la Santa Conciencia: Cultivando las Identidades Latinoamericanas.” 9 y 10 de Noviembre ECUNHI, Espacio para la Memoria (ex esma)

4to Encuentro La Niña, La Pinta y la Santa Conciencia: Cultivando las Identidades Latinoamericanas.” 9 y 10 de Noviembre ECUNHI, Espacio para la Memoria (ex esma)
 
Lamentablemente tengo que comunicarle a ustedes quienes leen este articulo, que las cosas no son lo que parecen. Si, así es. El título sugiere una invitación común y silvestre; nada nuevo. Lo que esta escrito en negritas como título insinúa la promoción de un evento cultural, en donde se va a festejar la cultura Latinoamericana y en donde seguramente, va haber música, muchos colores, comidas típicas, baile, muchos hippies, banderas de los pueblos, etc. un lindo panorama para el fin de. Pero las cosas no son tan así. ( ¡Ojo!, no quiero decir que estos elementos no vayan a estar en esta jornada; lo mas probablemente es que sí lo estén) Lo que quiero explicarles y subrayar, y que no inspira el título, es el componente principal de este encuentro; o sea, ustedes.

Sé que parece una venta de un producto pero lo que digo es cierto. Esto no se trata de un festival ni de una feria en donde el público mira y contempla producciones artísticas y culturales; esto se trata de participar, de encontrarse y de construir con el otro lo que creemos y pensamos que es Latinoamérica. Es por eso que decimos que esta es una propuesta y no un proyecto: es una propuesta para encontrarnos, celebrar y construir en torno a la diversidad y la heterogeneidad. ¿qué queremos construir? Un espacio en común para pensar  Latinoamérica unida en la diferencia.

Pero vayamos por parte. Venimos trabajando hace cuatro años y cada vez somos mas. Este año hemos producido el encuentro con mas de 15 agrupaciones, organizaciones y colectivos, y por primera vez se va a realizar en una doble jornada y en un espacio para la memoria. Estamos felices por eso y porque en nuestra programación tenemos actividades musicales, talleres, danza, teatro, cine-debate, juegos, fotografía y muestras artísticas, para que todos interactuemos y construyamos desde nuestra perspectiva. ¡Cuidado! La programación es de calidad.
Este año pudimos realizar muchas actividades previas, en las que se destacaron los ocho pre-encuentros en donde nos encontramos, entre otras cosas,  para organizar el encuentro de final de año. También, tuvimos la posibilidad de realizar el primer pre encuentro en Montevideo con agrupaciones locales. Este año hemos conseguido un espacio en el Galpón de la Mujer Originaria (dentro del “Espacio para la Memoria”) que nos ha servido para reunirnos y para que trabajen todas/os los del encuentro. En fin, son muchas las cosas que tenemos que celebrar y el momento es en noviembre en el ECUNHI.

Como les decía anteriormente esta jornada puede parecer un festival común y corriente; pero no lo es, porque convocamos y apelamos a la participación del público, o sea, de todos ustedes. Cada actividad esta diseñada para que no solamente se celebren la diversidad cultural de nuestro continente, sino que también para que pensemos y reflexionemos de que se tratan nuestras identidades, de que están compuestas, que las atraviesa y porque son lo que son.

El mal llamado descubrimiento de América y su Colonización; Las dictaduras militares y los incansables abusos y violaciones a los derechos humanos. Los desaparecidos; La convivencia del sistema público y privado en la Educación y las migraciones como consecuencias; La cultural y la riquezas de nuestros recursos naturales; La hegemonía global y los intereses locales; El desarrollo y el progreso con autonomía; Las diversas luchas y reivindicaciones de las minorías sexuales; La lucha de los pueblos originarios; La música, la poesía, la literatura, los bailes, nuestras comidas, nuestros patrimonio; Nuestra espiritualidad. Muchos puntos en común; muchas mas interpretaciones. La unidad en la diversidad para lograr la integración. Así se podría resumir.

Pero nada de esto se puede realizar si no es de forma colectiva e interactuando. Por eso, el elemento central de esta jornada es la gente y el intercambio. Eso es lo diferente y lo importante ¿vio?


Desde ya los dejo invitados a todos y todas a participar de esta actividad que tiene como objetivo de máxima celebrar y reflexionar a nuestro continente Latinoamericano en torno a la diversidad. Vengan a aplaudir, bailar y festejar; también a debatir y construir colectivamente. Los esperamos el 9 y el 10 de Noviembre en el ECUNHI (Espacio Cultural Nuestros Hijos)  dentro del Espacio para la Memoria.