domingo, 6 de abril de 2014

Manifiesta en Acción



Manifiesta en Acción es un Evento Cultural Multidisciplinario que reúne música, bandas en vivo, exposiciones de arte, pintura, dibujo, fotografía, teatro, cine y todo tipo de manifestaciones artísticas que defiendan y promuevan la cultura popular.
Con el apoyo de la Agrupación Almafuerte UNTreF, convocado y organizado de manera Independiente, desde su inauguración (Diciembre 2013) “Manifiesta en Acción” ya ha alcanzado la #3 edición, con la presentación de más de 8 bandas y 6 artistas pertenecientes a la comunidad estudiantil de la Universidad Nacional de Tres de Febrero.
El evento, de programación mensual, está abierto a los artistas de la UNTreF que quieran compartir  y exponer libremente sus trabajos y realizaciones a la comunidad, con el objetivo de generar un espacio y un circuito que acreciente la difusión de la cultura popular al alcance de toda la sociedad.
Para  participar de la Manifiesta en Acción comunicate con
Augusto Leandro García (poner logo de Facebook) (Productor General)
manifiestaenaccion@gmail.com



El Viernes 11 de Abril, a partir de las 22 Hs. se realizará la Manifiesta en Acción #4:
Cinema Manifiesta (Proyección en Pantalla Gigante)
Luca (Documental 2008. Rodrigo Spina)
Bandas en Vivo
Tres
          (00:00 – 00:45)
Misiones (01:00 – 01:45)
Manifiesta Dj Set (invitados)
Quedate a disfrutar de la mejor música toda la noche.
En "El Sitio Bar" (Caseros 2557, Caseros)
https://www.facebook.com/events/221290634744229

Deportes UNTREF



De mi consideración, las actividades deportivas, cumplen un papel fundamental para el logro del objetivo integral que persigue la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF). Las actividades deportivas, junto con otras actividades extracurriculares, integran al alumno en su ámbito académico y social. De esta manera se entiende a la universidad también como un ámbito de sociabilización más allá de lo que implica una formación profesional, para así servir de apoyo y contención a las necesidades de los alumnos.

La Secretaría de Deportes  junto con la Secretaria de Extensión Universitaria y Bienestar Estudiantil, coordinan la practica de diferentes disciplinas deportivas, tales como vóley (femenino – masculino), hockey (femenino), básquet (femenino – masculino), rugby (masculino), fútbol (masculino) y ajedrez.

Los estudiantes, docentes y no docentes participan en los encuentros deportivos y recreativos que se llevan a cabo. Los deportes se pueden participar en su esfera, recreativa como competitiva, representando institucionalmente a la UNTREF.

Regularmente la UNTREF participa en torneos interuniversitarios, así como también en campeonatos y actividades internas, y lleva a cabo anualmente una excelente maratón anual.


Hugo Lopardo. Secretario de deportes. Estudiante de la Lic. en Relaciones comerciales internacionales.

Nunca Más



El 24 de marzo de 1976 un golpe militar desplazó el gobierno de Isabel Perón, inaugurando una etapa donde la violencia, ya visible anteriormente, comienza a  incrementarse enormemente. La dictadura prevaleció hasta diciembre de 1983, cuando asume Raúl Alfonsín como presidente constitucional.
 Es interesante tener en cuenta para abordar el análisis de este periodo el progresivo aumento de poder y de autonomía que fueron concentrando las tres fuerzas y, asimismo,  el papel de redentores que se adjudicaron. Se autoproclamaban los legítimos defensores y garantes de la nación y los únicos que podían acabar con el caos existente. Este discurso, sin embargo,  sólo pudo ser posible con el consentimiento de amplios sectores sociales y políticos.
En esta nota queremos destacar que la imagen y el sentido de la última dictadura fueron mutando a lo largo de estas dos décadas. La interpretación del pasado reciente es una construcción que está sujeta a diferentes intereses, lo cual implica necesariamente una lucha en la elaboración de ese pasado.
En un primer momento, hasta la década del 90, la interpretación de la última dictadura estuvo fuertemente relacionada a la violación de los derechos humanos. El ser humano es poseedor de derechos inalienables y son las instituciones estatales las encargadas de resguardar esos derechos. Este movimiento de derechos humanos estuvo dirigido por sectores muy diversos, entre los cuales podemos destacar las mujeres.
A comienzos de la década del 90 las cosas fueron cambiando. Con la entrada del neoliberalismo y la necesaria apertura económica, el pasado debía ser superado, no había espacio para recordar. Aunque esto no significó que no siguiera habiendo reclamos de justicia, la versión del pasado represivo oficial fue atenuado.
Al llegar a la actualidad, nos encontramos con un cambio en la manera de ver y analizar el proceso dictatorial. Ante la presión social la posición frente al pasado no está orientada a dejar de lado sino a confrontar, y parece ser que no hay intenciones de resolver y cerrar la cuestión.
Hemos sido parte en este país de un proceso en el que se intentó borrar del espíritu Argentino la lucha: la necesidad de organizarse como pueblo, de llevar adelante las banderas que nos hicieron dignos como la de la justicia social, la soberanía política, la independencia económica, la participación de los trabajadores en las ganancias y en el poder político, la patria grande, el valor de la democracia, los procesos de lucha popular y la importancia de construir el tejido social. Estas premisas fueron ahogadas por el individualismo cultural que trajo consigo el neoliberalismo y la globalización.
30.000 compañeros han sido desaparecidos por el secuestro y matanza sistemática de cuadros y militantes en todos sus frentes: políticos, gremial, cultural, artístico, académico, barrial, religioso, con la intención de dejar a la masa sin capacidad de maniobra, sin conducción política.

Elecciones en la UNTreF: qué elegimos los estudiantes



Este año, como cada dos años, en la UNTreF, hay elecciones. Pero vamos desde el principio. ¿Qué se elige? Por un lado, consejeros superiores estudiantiles, y por el otro, autoridades del centro de estudiantes. Ambas listas consisten en la representación del estudiantado en dos instancias diferentes. La primera, el consejo superior, los estudiantes elegimos quienes llevan nuestra voz en el órgano de co-gobierno universitario, constituido por representantes de los docentes, no-docentes, autoridades de la carrera o departamento, y de los estudiantes. El Consejo Superior, entre otras cosas, debería ser un órgano soberano en el que, quienes componen la comunidad educativa de nuestra casa de estudios, debaten sobre los destinos de la Universidad. Aún no hemos dado con signos, o, al menos, un mínimo indicio de vida de dicho organismo.

La segunda lista, la del centro de estudiantes (CE), es con la que votamos a quienes representan directamente a los estudiantes ante las autoridades. Una especie de sindicato, que media entre los intereses e intenciones de los estudiantes y la patronal universitaria – léase rectorado, autoridades varias –. Sea por problemas en la cursada, sea por problemas edilicios, de trámites u otros, el CE debería ser la referencia automática de todos quienes estudiamos en la UNTreF ante cualquier complicación. Lo mismo que debería ser el espacio en que se canalicen proyectos, inquietudes o debates amplios. Todas cosas ausentes en este espacio, que el calificativo “burocratizado” le calza a la perfección.

Para ambas instancias, para disputar estos espacios de representación – y por qué no, de poder –, es que entran en juego las agrupaciones políticas universitarias. Todas estas agrupaciones, que componen la vida política y democrática de nuestra casa de estudios, argumentan – algunas más otras menos – honestamente ser quienes verdaderamente pueden encauzar los reclamos e inquietudes del grueso del estudiantado, y es por esto que merecen el voto de la mayoría en los comicios.

Agrupación Almafuerte UNTreF disputará este año en la arena electoral. Vamos a presentar una lista para competir por la presidencia del CE. Desde hace 15 años ocupa este lugar la misma agrupación que, lejos de ocuparse directamente de las necesidades y problemáticas del día a día del estudiantado, se le “escapa” que cada vez más compañeros quedan afuera en las inscripciones por falta de aulas y cátedras; que el curso de ingreso proscribe y hace de filtro para cientos de estudiantes cada año; que no hay mantenimiento edilicio ni normas básicas de seguridad e higiene; la falta total de medios y canales de comunicación efectivos desde el CE a los estudiantes o viceversa, ni que hablar que la Universidad tampoco los tiene; que las fotocopias salen más caras dentro de la universidad que afuera o que el buffet se encuentra privatizado y que el servicio que brinda es de mediocre para abajo: ambos casos con un “mercado cautivo”, sin tener un contrato claro para con la universidad (licitación? libros?) y sin pagar IVA (véase Ley 23.349). Y la lista sigue.

Por medio de nuestra revista La 3ra vamos a publicar mes a mes nuestra plataforma y propuestas. Vamos a difundir el proyecto que tenemos para los estudiantes de la UNTreF cada día, en cada aula, en la entrada, los cortes o la salida. Y vamos a seguir trabajando como lo hicimos en estos dos años desde que armamos la agrupación: desde abajo y con organización.

Asambleas por carreras para abrir espacios democráticos de discusión para todos los compañeros; secretaría de trabajo y previsión para los compañeros trabajadores y becados; talleres de debate político para insertar la discusión política en la Universidad y cranear desde Caseros el Proyecto Nacional; políticas de extensión de la de los barrios a la Universidad y de la Universidad a los barrios. Vamos por todo esto y más. Vamos todos.

Recomponer el Tejido Social



La frase “Recomponer el tejido social” causa en los oídos de los vecinos de mi barrio una sensación entre el miedo y el rechazo. Tal vez estas dos sensaciones sean en realidad, una misma sensación. No sé cuál de las palabras la genera en mayor intensidad.
Lo social no, ya no es tabú, y como todo tabú que abandona esa condición, se pasea bailoteando, (hasta caer en el vacío), por la cornisa de la moda.
Lo de tejido no se entiende en las ruinas culturales de un  barrio olvidado; a un paso de la Capital, que ve en el individualismo ciego el camino para llegar a la salvación, el tan ansiado como tramposo ascenso social…
Yo creo que el miedo lo genera el verbo “Recomponer”. Porque significa que algo que estaba bien ya no lo está. Porque significa aceptar la muerte del espejismo neoliberal y volver, exhaustos, al lugar del que pretendíamos escapar: Nuestra identidad. Porque tenemos que hacerlo nosotros, porque nunca nos va a liberar quien vive de nuestro trabajo.

“Recomponer el tejido social” causa en los ojos de los vecinos de mi barrio un escepticismo burlón, que va mutando a sorpresa cuando los pibes de la plaza caen con escobas y la dejan limpia para la peña. Cuando viejos militantes se acercan rengueando a ofrecer un consejo, y a llevarse en el pecho una reivindicación a su trabajo de hormiga. Cuando alguien pide que le pasen la pala para juntar la basura que algún puntero olvidadizo olvidó mandar a juntar. Cuando asoma la historia del barrio y un anciano cuenta que el monolito que hoy no exhibe más que dejadez, fue un día un monumento a los caídos del 55.

“Recomponer el tejido social” causa en los cerebros de los vecinos de mi barrio, cuando ya la peña es un hecho, cuando ya tocaron las bandas del barrio, ya los pibes jugaron en el pelotero, ya expusieron los artistas, ya se juntaron firmas para que se mejore la iluminación, una vez que el miedo se asustó y dejó de encerrar y paralizar, recién después de que compartieron la tarde los “drogones” con los “caretas”, los “pendejos” con los “viejos chotos”, los “del barrio” con “los de la facultad”, recién ahí, la frase causa lo que buscó causar. Despertar del letargo, pararse de manos, espalda con espalda, reconocerse en el otro sin esas divisiones ficticias, entonces el mecánico acerca un alargue con la luz, el borracho convida la cerveza, el farmacéutico le da cambio al que vendía tacos, y si bien esto puede parecer poca cosa a algunas mentes demasiado revolucionarias como para detenerse en estos detalles, recomponer el tejido social causa, en los corazones de mi barrio, una mueca similar a la alegría. Un soplido parecido a la esperanza.

Martin Cacciato, 31 años, referente barrial de Colectivo Transformador

Cuestiones de género: ¿POR CASA CÓMO ANDAMOS?



Hace apenas unas semanas atrás mirábamos con preocupación el mural “Sopa de letras” en el patio de Caseros II, (realizado durante en festival Enlaces, el 12-13 y 14/10/2013 organizado por Unidos y Organizados, CUCA y el muralista Martín Ron) una obra que proponía una interacción con el público, porque en él se hallaban frases y palabras que reproducían estereotipos de género contemplados por la Ley 26.485 y definidos como violencia simbólica e institucional hacia las mujeres.
Gracias al llamado de atención a través de redes sociales por parte de compañeros de distintas carreras y ante la inacción del Centro de Estudiantes al pedido de los estudiantes de ser borrado nos unimos para visibilizar lo invisibilizado: el contenido violento y de discriminación  hacia las mujeres con lo que conseguimos que ya no esté más.

Tomamos la problemática en nuestras manos y desde el espacio de género de la Agrupación Almafuerte, al que denominamos “Colectivo de Género UNTreF” junto a compañeros de las distintas carreras, y articulado con la asamblea independiente de estudiante de Lic. en Música, que se sintieron identificados con el reclamo, convocamos públicamente al acto porque consideramos que no puede seguir naturalizándose la violencia de género, que el arte debe ponerse al servicio de la transformación de la sociedad y que nos está faltando en el ámbito académico, institucional y gremial, perspectiva de género

Para ello el 28 de noviembre (2 meses después de realizado seguía pintado como si nada) y a sólo 3 días del Día de la no violencia hacia las mujeres, se realizó el Acto- escrache al mural y a sus ejecutores en una jornada en la que se trajo a la memoria el femicidio de Marisa Sotelo, a las hermanas Mirabal, y repudiamos todo tipo de violencia con un discurso, performance artísticas y campaña visual de concientización. También fueron invitadas y avisadas del asunto las autoridades de la universidad y se tomaron las medidas legales correspondientes.
 
Esta acción, con resultado satisfactorio, fue una instancia más en el camino que venimos desarrollando desde principio de año cuando realizamos la primera charla “Pensar el género” en memoria de Marisa Sotelo e inaugurando un espacio de que instale el debate sobre la doble opresión que sufren las mujeres en esta sociedad (de clase y de género) y coordinar acciones para erradicarla.

Peña por el Día de la Mujer


El sábado 8 de Marzo, en el Día internacional de la Mujer junto al “Colectivo Transformador” y desde Almafuerte extensión UNTref realizamos una Peña en la plaza “Villa Herminia” de Ciudadela con diferentes actuaciones de artistas locales que hicieron su arte en conmemoración de este día así como siendo parte de la lucha de las mujeres en la reivindicación de sus derechos. Agradecemos a todos los que participaron y colaboraron, vecinos, estudiantes de la UNTreF, Santa Conciencia, América en Colores, Mundo del revés,  Pacho Villa tacos  y a todos los artistas que fueron parte de la conmemoración del día de la mujer.


A su vez durante la jornada se estuvo juntando firmas entre los vecinos para hacerle el pedido al municipio del alumbrado del barrio “Villa Herminia”, se trata de un pedido urgente para mejorar la calidad de vida de los habitantes y para que sea un lugar en el que las mujeres del barrio puedan caminar sin temor a ser atacadas, abusadas en la oscuridad.

La peña arrancó a la 1:30 hs del medio día. Mientras se prendía el fuego en la parrilla, en la que iban arder choris y paty’s toda la tarde, la música empezó a sonar. Los primeros en subir al escenario West2Wild unos vecinos de Villa Herminia dedicados al Rap. Luego Carlos Galarce, un referente barrial, presentó el evento entre los vecinos que se animaban y se acercaban a compartir un rato en la plaza del barrio. Al instante Filete hizo su presentación, una banda de rock comandada por el profesor de batería del barrio. Como en toda peña no puede faltar el folklore, La Juntura hizo bailar a los vecinos al ritmo de la música de la tierra argentina. Se compartió una reflexión por el día de la mujer con los vecinos del barrio, invitando a pensar y reflexionar, sobre los problemas de género con los que nos topamos diariamente. A eso de las 6 de la tarde la plaza ya estaba repleta de gente y las risas de los niños jugando en el castillo inflable inundaban la plaza de alegría y compañerismo. Pajaritos de Colores se puso al frente y comenzó el atardecer del rock, luego siguió la banda Onas de rock pesado y Santos Pecadores terminó la jornada tocando los covers de rock nacional y haciendo vibrar a todos los vecinos que se quedaron hasta las 21hs para ver terminar la jornada histórica de Villa Herminia.

Unite al grupo de Facebook/Amistad: Colectivo de Genero Untref

viernes, 28 de marzo de 2014

¿Qué significó la dictadura del 76 para el Movimiento Obrero? #TatoSolla

¿Qué significó la dictadura del 76 para el Movimiento Obrero?
Por Federico Solla

“Si alguna vez llegase a haber otro golpe, el pueblo quedará tan derrotado que la vuelta constitucional servirá solamente para garantizar, con el voto popular, los intereses del imperialismo y de sus cipayos nativos. Cada nueva elección no hará sino remachar los nuevos yugos coloniales”
Juan Domingo Perón, 1974

Marzo de 1976 encontró al país en un clima más que complicado por una crisis económica a la que el gobierno de María Estela Martínez de Perón parecía no encontrarle salida. Tras fracasos rotundos de planes económicos de corte liberal, que trajeron nuevas situaciones hasta encontes desconocidas para el pueblo argentino, como devaluaciones brutales, una inflación jamás vista, ajustes, recortes del gasto público y privatizaciones, estos intentos no hicieron más que profundizar la crisis.
El primer lock-out (paro patronal) de nuestra historia se sumó, a principios del 76, a una oleada de grupos opositores y pro-oligárquicos, sean de izquierda o derecha, que pedían, en voz baja y entre pasillos, que las Fuerzas Armadas tomasen el control del Estado.
El Movimiento Obrero y las fuerzas del campo popular resistían las embestidas de la crisis económica autogestadas en parte por el gobierno de Isabel Perón, por un lado, y alimentadas por los grupos económicos locales y foráneos, que venían por todo en América Latina.
Lejos había quedado el optimismo del General Perón que, antes de asumir su tercera presidencia con más del 60% de los votos, afirmaba que “Con Allende en Chile, esta vez los frenamos.”. El líder socialista chileno fue derrocado un nefasto 11 de Septiembre de 1973, por uno de sus laderos de confianza, el Gral. Augusto Pinochet. Meses antes, en una visita en al país andino, Fidel Castro, le regaló a Allende un fusil automático liviano de fabricación rusa (AK-47), y sugiró al mandatario chileno fusilar – literalmente hablando – a algunos altos mandos de las FFAA, que estarían operando para derrocarlo.
Los golpes se sucedieron durante la década de los 70 a lo largo y ancho del sub-continente latinoamericano. Pensados desde los EE.UU., y con la excusa de frenar al comunismo, que se manifestaba como enemigo interno, militares pro-oligárquicos, alineados con las políticas de Washingtong, se formaron e instruyeron en las escuelas militares yanquis en Panamá y los EE.UU. bajo la doctrina del Plan Condor. Los civiles, igualmente serviles a los mandatos del capitalismo global que se preparaba para dominar el mundo, realizaban sus estudios en la Unversidad de Chicago, para imponer los mandatos de Londres, Wall Street, sus bancos y fondos de inversión y las grandes corporaciones que transnacionalizaban cada vez más sus redes de negocios.
Es así, que desde los EE.UU., a fuerza de balas, torturas y desapariciones, se frena todo proceso popular-deomcrático en América Latina. El Plan Cóndor se impone en todo nuestro territorio y uno tras otro van cayendo gobiernos democráticos y populares. Gobiernos de caracterísitcas idénticas se imponen en toda la Patria Grande: militares pro-oligárquicos alineados con las políticas neoliberales  delineadas por los EE.UU., aliados a las oligarquías locales, desde financieras, empresarias, terratenientes y dueñas del suelo y los recursos naturales de cada país, asesorados por cuadros técnicos formados directamente bajo los lineamientos del dogma neoliberal. Todo esto bajo la complicidad directa de fracciones de las cases medias y altas y el apoyo explícito de gran parte de las partidocracias liberales locales.
En el 68, el Gral. Alvarado derrocaba al presidente deomcrático y constitucional peruano Fernando Belaunde Therry. En 1971, el Gral. Banzer Suárez, derroca al gobierno popular boliviano, anti-oligárquico e industrialista que lideraba el Gral. Torres. En Junio del 73 el presidente otrora democrático Bordaberry cierra el congreso uruguayo y otorga pleno poder a las FF.AA. para reprimir cuanto díscolo se cruce en el camino. El gobierno chileno cae en septiembre del 73. El argentino, en marzo del 76.

Economía

Para el año 1975 la Argentina ostentaba al mundo los mejores niveles de distribución de la riqueza de todo el continente. Del mentado fifty-fifty, en la puja capital-trabajo, más del 54% quedaba en manos de los trabajadores. Los salarios representaban el 43% del PIB. Había pleno empleo, las estadísticas demostraban un 1% de desocupación. La industria, pese al proceso de extranjerización de la economía sucedido desde el derrocamiento de Perón, y profundizado por el desarrollismo de Frondizi, representaba el 64% del la economía local.
Nada de esto era tolerable para los Washingtong, Londres y los grandes capitales transnacionales – aliados a las oligarquías locales –, quienes ya habían definido, hacía más de 150 años, el rol de países como el nuestro en la economía mudial: el de meros exportadores de materias primas. Según el propio ministro de economía de la dictadura, José Alfredo Martínez de Oz, en un discurso pronunciado en Mayo del 76, la Argentina entraba en una nueva etapa, en que se liberarían las fuerzas productivas de la economía del pesado yugo del Estado. La liberalización de los mercados, el ajuste, la privatización de las empresas del Estado y contraer deuda externa, que pasó de 7 mil millones en 1976 a 45 mil millones en 1983. Todo esto acompañado de una política de feroz represión en todo el campo del pueblo. Todo esto para que, a fuerza de persecusión, secuestro, tortura, asesinato y desaparición de activistas estudiantiles, barriales y sindicales, se imponga la voluntad del capital por sobre la Liberación Nacional. Todo esto fue conocido como el Proceso de Reorganización Nacional.
Para comprender a cabalidad a qué sectores del poder económico vernáculo y foráneo respondían los nuevos lineamientos económicos que imponía a sangre y fuego la dictadura, es fundamental comprender quién era Martíneza de Oz. Salteño de nacimiento, José Alfredo, alias Joe, como lo llamaban sus amigos estadounidenses, era un polifacético e igualmente nefasto personaje. Para 1976, ostenataba el título de presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), como heredero de una de las familias terratenientes más fuertes de la oligarquía local. Una vez egresado de la Cambridge University con el grado de economista, había sido ministro de economía de Salta durante los años de la Revolución – mal llamada – Libertadora. En los años previos al golpe, había llegado también a la presidencia de Acindar, la principal siderúrgica argentina, después de SOMISA (que años más tarde Menem privatizaría en manos del Grupo Techint, de Paolo Rocca). Último, pero no menos importante, cabe destacar que Joe, era un asesor fundamental del grupo Rockefeller, una de las principales redes financieras mundiales que, tras la crisis del petróleo en 1972, se convierte en uno de los fondos financieros de inversión global más grandes del mundo. Todo esto sirve para ver cuál era la relación de fuerza hacia el interior del Estado argentino durante el golpe, es decir, qué actores y jugadores eran los que definían las nuevas reglas de juego: lo más recalcitrante de la oligarquía terrateniente anglófila local (la SRA); los grupos económicos industriales de mayor peso en la economía local (Acindar), y los grandes intereses del capitalismo que se empezaba a globalizar por aque entonces (la red Rockefeller).
La mentada liberalización de las fuerzas productivas  del ministro Martínez de Oz dejó a la Argentina absolutamente de rodillas y subordinada a los designios del capital foráneo, destruyendo la industria, hundiendo en el desempleo, la pobreza y la marginalidad a millones de argentinos. El paso de una matriz industrial de desarrollo, a una financiera de especulación, sería uno de los procesos más traumáticos para la historia de nuestro país, que se vería profundizado, posteriormente, durante la década de los 90's.

El Movimiento Obrero Argentino durante la dictadura

“A pesar de las bombas, de los fusilamientos,
los compañeros muertos, los desaparecidos,
no nos han vencido”

El principal obstáculo del proceso era el Movimiento Obrero Organizado. El pleno empleo y la industria, sumado a la herencia y experiencia del peronismo, había constituido un sindicalismo fuerte, organizado, con una fuerte conciencia de clase, con cuadros capaces de crear un proyecto propio, Nacional y Popular para la Justicia Social y Liberación de la Patria. El pleno empleo y la industria – que se habían consolidado desde el 46 hasta esta época – había dado a los trabajadores argentinos excelentes estándares de vida, respaldados y garantizados por un Estado presente. Era por esto que, en las comisiones internas de cada fábrica o establecimiento, lejos de discutir problemas salariales o de condiciones laborales, los trabajadores discutían cuestiones un escalón más allá: el control obrero de la producción. El Movimiento Obrero llegaba a 1976 forjado al calor de la lucha de los 18 años de la Resistencia, coronada la con la victoria que significó para el campo popular argentino el retorno del General Perón. Los programas de La Falda y Huerta Grande, así como batallas épicas en que se depuso al orden represivo pro-oligárquico, como lo fueron el Cordobazo o el Tucumanazo, pusieron al sindicalismo argentino como punta de lanza de las fuerzas del campo del pueblo para la Liberación Nacional. Era el pueblo el que pasaba a la ofensiva. En cada fábrica, en cada establecimiento laboral, en cada universidad y en cada escuela, en cada barrio o sociedad de fomento, estaba viva y activa la práctica de la Comunidad Organizada.
Todo esto se llevó a cabo no sólo con la acción de los cuadros militares que subordinaban al Ejército a los dictámenes Plan Condor, sino con la clara complicidad de civiles, particularmente las cúpulas empresarias de la industria. Fue así que esta fracción del empresariado local (mayormente gerentes locales de grandes corporaciones transnacionales), no sólo que cooperaban con los grupos de tareas, sino que los proveían de logística e información: entregában autos y camiones, incorporaban como personal en sus empresas a agentes de la inteligencia, entregaban listas con nombres, apellidos y direcciones, etc. Sólo por poner un ejemplo, en el primer año del proceso, desaparecieron más de 220 afiliados de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), la mayoría ligadas a empresas del Grupo Techint. Así como más de 50 obreros y delegados de SMATA en Fiat, Ford, Mercedez-Benz, secuestrados y desaparecidos en los primeros dos meses. Otro caso de obscena complicidad entre las patronales y el aparato represivo del Estado dictatorial fue el apagón del Ingenio Ledesma en Jujuy, en que se cortó la luz de todo el pueblo y se secuestró a más de 400 obreros, estudiantes y profesionales, entre ellos el intendente de Libertador Gral. San Martin, Dr. Arédez, y se los trasladó (con móviles dispuestos por la empresa) a los galpones del Ingenio para permanecer secuestrados y ser torturados.
La represión no fue solamente directa, es decir, a través de los métodos ya descritos, sino también disuasiva. Los militares y la policía montaban una puesta en escena a la entrada de las grandes fábricas, universidades y barrios, para pesquizar e intimidar a la población.
Junto con el paquete del proceso, vinieron recortes de derechos laborales, reducción de medidas de seguridad e higiene – con lo que aumentaron los accidentes laborales –, despidos en masa, cierre de fábricas y talleres, reducciones salariales y ajuste sobre el gasto público. Se cerraron e intervinieron numerosos sindicatos, así como la CGT. La clase capitalista local pretendía aumetar su productividad y ganancias a costa de cercenar derechos laborales y recortar salarios. Necesitaron un golpe de Estado y una brutal represión para poder imponer por la fuerza el retroceso de los derechos conquistados con la lucha obrera en la Argentina desde principios del siglo XX.
Según datos de la CONADEP, de los aproximadamente 30 mil compañeros detenidos desaparecidos, el 63% de los detenidos desaparecidos eran trabajadores: 30% obreros de fábricas, 18% empleados de oficinas o del Estado, 11% cuentapropistas profesionales (médicos, abogados, etc) y 6% docenes. A esto, debemos sumarle estudiantes y militantes y activistas barriales. Un verdadero plan de exterminio planificado desde el imperialismo y lo más recalcitrante de las oligarquías locales.
Había dos puntos para comprender la coplicidad entre empresas y represión: en primer lugar, la necesidad de los patrones de incrementar el grado de eplotación de los trabajadores, que sólo podía obtenerse por medio de la baja en los costos laborales. Esto equivalía a cortar de raíz cualquier intentona sindical, por hacer respetar los convenios colectivos y la dignidad del trabajador. En segundo lugar, la política represiva y la anulación de todo movimiento social de oposición era la precondición para la implementación de un modelo económico basado en un nuevo modo de acumulación, centrado en la especulación financiera. Las empresas serían beneficiadas de ese nuevo modelo económico, a través de leyes de beneficios y subsidios localizados, la total liberalización del mercado (de bienes y financiero), la desregulación de las importaciones, las rebajas impositivas y la transferecia criminal de la deuda privada al Estado.
La resistencia se hizo feroz entre los años 79 y 82. La CGT toma la bandera de lucha y pasa a la acción. Las experiencias de la CGT-Brasil y el liderazgo del dirigente cervecero Saúl “el Tata” Ubaldini fueron fundamentales para demostrar que los trabajadores en la Argentina estaban todavía en condiciones de dar la pelea. A pesar de los desaparecidos y la persecusión feroz que se desató sobre el sindicalismo, entre el 79 y 80 se dieron más de 4000 conflictos laborales, y fábricas enteras entraron en conflictos prolongados.
Las políticas económicas de liberalismo a ultranza habían llevado al cierre de numerosas fábricas y establecimientos de todo tipo, dejando en la calle a miles de trabajadores, lo que agudizó las protestas, huelgas y movilizaciones.
Pese a los intentos del gobierno del Gral. Videla de desviar la atención pública con el mundial de fútbol, la lucha continuó. En el año 79, un grupo de 25 sindicatos reconstituyen la CGT, con sede en la calle Brasil, del barrio porteño de Constitución, y nombran como secretario general a Saúl Ubaldini.

“... ha llegado la hora histórica en que, deponiendo con la grandeza que las circunstancias exigen, todo interés de grupo o sector, nos econtramos nuevamente reunidos hacia el logro de un solo objetivo, la vigencia plena de la Confederación General del Trabajo.”
Declaración de la CGT-Brasil

La situación local era ya insostenible. Sólo en el Gran Buenos Aires, eran más de 200.000 los trabajadores que habían caído en el desempleo y se acercaban a los 15.000 los cesanteados. Fábricas y talleres de todo tipo habían caído en la quiebra rotunda, producto de las políticas neoliberales aplicadas por Martínez de Oz.
El año 81 no sólo encontraba a la cúpula militar en crisis interna, por disputas entre sus conductores, sino que además el mismo Movimiento Obrero estaba ya a la ofensiva. Las medidas de fuerza se acentúan: huelgas, ocupaciones de fábricas, movilizaciones, manifestaciones y dos paros nacionales de SMATA fueron coronados por una nueva huelga general de la CGT. La consigna era recuperar el aparato productivo, los niveles de salario previos a 1976 y la plena vigencia del Estado de Derecho. Hubo réplicas de la huelga en todo el país.
El 7 de Noviembre de 1981, se produjo la histórica marcha a la Iglesia de San Cayetano, en el barrio de Liniers de la Ciudad de Buenos Aires. La encabezaba la CGT, con Ubalidini a la cabeza, y adhirieron numerosos partidos y espacios políticos. La consigna era Paz, Pan y Trabajo. El comunicado oficial de la central obrera denunciaba “el fracaso total y absoluto de la pretendida gestión gubernamental del llamado Proceso” y proponía “una movilización popuar para acelerar el llamado a elecciones ya que de nada valen los cambios de persona, pues lo que el país reclama es una revisión profunda de la filosofía actual.”.
Acercándose ya el fin de la dictadura, y antes del desembarco de las FF.AA. en las Islas Malvinas, la CGT combativa realizó un acto multitudinario en Plaza de Mayo, al que se calcula que asistieron alrededor de 200.00 manifestantes para exigir el fin de la dictadura y el retorno de la democracia.
Después de la Guerra de Malvinas, los años 82 y 83 fueron de feroces enfrentanmientos con las fuerzas del Estado, en que, la CGT-Brasil y los sindicatos dialoguistas que ocupaban el histórico edificio de Azopardo 802, confluyeron en manifestaciones multitudinarias que eran brutalmente reprimidas. El descontento social iba en aumento, y todos los sectores hacían oir su bronca acompañando en la calle las manifestaciones.

La vuelta de la democracia

Haber recuperado finalmente la democracia no fue un logro gratuito. La vuelta al sistema democrático no se logró por la buena voluntad de la Junta Militar o de la habilidad política de ciertos funcionarios, sino con la constante presión del campo del pueblo, unido y movilizado con un único objetivo: recuperar la libertad del pueblo, oprimido por los intereses del capitalismo foráneo.
Tras ocho años de huelgas y manifestaciones, tras cientos de miles de trabajadores que cayeron en el desempleo y la pobreza; después de haber pasado detenciones, secuestros, torturas, fusilamientos, proscripciones. Con 30.000 compañeros menos, los argentinos recuperamos la democracia.
No obstante, recuperar la democracia, no debe ser un fin en si mismo. Los años que siguieron, si bien fueron democráticos, fueron igualmente nefastos. No en ya materia social, pero si en materia política y económica. Es decir, si bien el pueblo votaba candidatos, quien gobernaba era el Mercado, cuyas decisiones y políticas distaban mucho de la voluntad popular para liberación y siguieron sometiendo a nuestro país a los designios coloniales del capital global. Es así que, si bien ya no había desaparecidos y torturados, fueron miles los que cayeron en la desidia, el desempleo y la probreza extremas, forzadas por la profundización del neoliberalismo instalado por la dictadura.

Que el ejemplo de los compañeros que lucharon durante los años más oscuros de nuestra historia, nos sirva para hoy retomar sus banderas. Que nuestra organización y lucha se profundice con propuestas, con debate democrático con todos los sectores del campo nacional-popular: el movimiento obrero, los estudiantes universitarios y secundarios, los movimientos barriales, los profesionales y técnicos, etc. Que de este debate e intercambio democrático y plural emerja el Programa propio del campo popular para enfrentar a los intereses del capitalismo foráneo y sus sirvientes oligárquicos y entreguistas locales.